Entrevista a Samuel Eto´o
En el número de junio de la revista femenina Marie Claire, la conocídisima periodista Mercedes Milá, caracterizada por sus excentricidades y su predeterminación a pensar que su mal fabricada omniscencia debe de convertirse en filosofía mundial, deleitaba a las lectoras de la publicación con una entrevista al futbolista camerunés Samuel Eto´o.
En la portada ya se hacía un reclamo a las ávidas lectoras, aunque no se indicaba que la afamada presentadora del mayor reality show jamás emitido era la encargada de guiar la entrevista al futbolista culé. Curiosamente, en ese primer acercamiento a la publicación, que vende más por ser una portada atractiva o por engatuzar con obsequios baratos, a primera vista los ojos se dirigen hacia los protagonistas de ésta: George Clooney y Renée Zellweger, dejando en un segundo plano el resto de temas que llenan las más de 200 páginas de la misma. Pues en segundo término, bajo un epígrafe bastante llamativo, Especial hombres, aparece el nombre de este conocido deportista africano, avalado, en segundo término, por un subtítulo bastante alentador:"El futbolista sensible".
Explosiva denominación para alguien que en más de una ocasión ha demostrado ser una persona caprichosa y de difícil contención lenguina. Por este motivo, pasé página tras página hasta llegar al espacio que Marie Claire había dedicado a él en este número. Decidí pasarlo de largo hasta que vi la rúbrica de Mercedes Milá estampada en las tres páginas que se centran en el jugador culé. ¿Hombre sensible?, me pregunté y lo cierto es que mi interés se incrementó hasta el punto de llegar al final de cada palabra transcrita en el papel cuché. Así fue como descubrí que Eto´o tiene 27 años, tres hijos, una mujer, que se ganaba la vida haciendo de guía para los extranjeros en los aeropuertos de su país y que un día emigró a Francia y estuvo siete meses encerrado en el piso de su hermana para no ser deportado a su país, pues permanecía ilegalmente en él.
Chapó el titular de la portada. Acertó con lo que en sus páginas se recoge, pero la publicación cometió un tremendo error. Permitió que Milá se convirtiera en protagonista de la entrevista cuando le dio la vuelta al asunto y terminó ensalzando su imagen como buena periodista, bajo un halo de hedonismo que la ha acompañado desde que en reiteradas ocasiones la he visto a través de la pantalla de mi televisor. Quizás, ella se lo pueda permitir a sus 57 años, pero ha logrado que una entrevista dedicada a un jugador de fútbol culmine con halagos hacia su persona. Impropio de una persona humilde y de un periodista que sabe lo que se trae entre manos. Su vanidad ha vuelto a dominar su trabajo, que ha dejado en mi una huella de decepción como profesional de este gremio tan loco que, en muy pocas ocasiones, hace que nos olvidemos de la profesión y recordemos quiénes somos lejos de las excentricidades de ver nuestros nombres y primeros apellidos impresos en una revista o periódico.
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