Capítulo 5
El Relinchón. Mucha música comercial. Mucho humo en suspensión y polvos también, pero estos últimos, sobre todo, de los que se esnifan y en los aseos del local. Compañeros del colegio mayor, alcohol y bailes con movimientos sensuales, esto último referido a mi. Reconozco que me gustaba lucirme, moviendo las caderas y el culo y que se fijaran en mi. Ahora ya sé que es mejor insinuar que enseñar, apúntalo si no lo sabías.
Noche perfecta....(siempre hay algo que te jode uno de esos pocos momentos en los que tu novio, el mujeriego, te ha hecho caso toda la noche, pasando de las tías buenas que se pavoneaban a su alrededor, y prestándote atención a ti solita).... hasta que oigo:
-Puta, más que puta. Zorra. Celia, eres una puta. Si hoy me dicen puta seguramente no me sentería tan mal como me sentó en aquel momento, porque, en cierta manera, de vez en cuando soy algo libertina o, dicho de otro modo, mis bragas carecen de un elástico en condiciones que las sostengan en el lugar que le corresponde, en ocasiones.
-Puta, más que puta- gritó alguien. Yo sabía quién había gritado aquellas palabras y quién había articulado aquellos "dulces" e "intelegentes" insultos hacia mi persona, pero no quería revelárselo a Manu. Lo único que me importaba en aquel momento era que alguien pudiera pensar eso de mi. ¡Por Dios!,pero si casi era una santa.
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